Somos los descendientes de la primera gran civilización de occidente, Los Tartessos. Épocas de esplendor como ésta, o como la de La Bética o Al-Andalus nos llenan de orgullo, pero también de nostalgia. Conscientes de nuestro pasado y de nuestro presente, miramos al futuro con la esperanza de volver a ser lo que fuimos.