EL BLOQUE ANDALUCISTA
Fuente: Málaga Hoy
El próximo 7 de noviembre saldrá de la clandestinidad mediática la plataforma de partidos y organizaciones de orientación andalucista y de izquierdas que a lo largo de los últimos meses se ha venido gestando a la búsqueda de una tercera vía política que rompa el régimen político bicolor que protagonizan desde hace muchos años, por no decir desde siempre, PSOE y PP. En este grupo -surgido inicialmente con la excusa de la formación del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), el pasado 23 de septiembre- se dan cita como actores principales PA, PSA y CUT, a los que se suman a título individual algunos de los máximos responsables de Los Verdes, otras formaciones de carácter minoritario, como Asamblea de Izquierdas, y algunas vacas sagradas que no han alcanzado la edad de jubilación.
Si se les pregunta en público, la mayoría de los responsables de los partidos citados negará una y otra vez que la razón de su encuentro sean las negras perspectivas que les vaticinan las encuestas, pero la realidad indica que todos ellos se están viendo forzados a hacer virtud de la necesidad. En un proceso vislumbrado a largo plazo, la coalición electoral que formarán para las elecciones de marzo PA y PSA -previsiblemente, sin el concurso del ahora combustible Pedro Pacheco- no sería sino el anticipo de un proyecto complejo y de difícil ejecución cuya culminación a largo plazo requeriría de muchas renuncias tras los comicios por parte de todos los actores. Eso y un proyecto político definido para Andalucía, independiente de otras siglas -empezando por el plano económico- y permeable a las necesidades de una ciudadanía que mira con desconfianza a los políticos.
Dicho de otro modo: mientras el mundo giraba cada vez a más velocidad, la pequeña noria alrededor de la cual ha estado dando vueltas y vueltas el andalucismo de izquierdas le ha sumido en un debate sin solución de continuidad, lastrado por los personalismos, y dejado torpemente al PSOE-A un amplísimo campo abierto que éste ha sabido aprovechar con maestría, como se ha demostrado con una reforma del Estatuto de autonomía cuyos resultados han comenzado a reflejarse con las inversiones fijadas en los Presupuestos Generales del Estado y a la que se sumó finalmente hasta el PP, huyendo del fuera de juego.
Las urnas fijarán el listón a partir del cual se construiría el que podría llamarse Bloque Andalucista -éste es el nombre barajado- y que tomaría como modelo a seguir, salvando las distancias, aquél del que surgió en 1992 la nueva Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) o, por poner un ejemplo mucho más cercano y conocido, la Convocatoria por Andalucía de aquella Izquierda Unida fresca y renovada que dejó atrás al PCE.



