Este "hacinamiento" sucedió durante los actos conmemorativos del 71º aniversario de la muerte de Blas Infante, que seguramente, haya sido el más atípico de los últimos años. Sin duda también fue polémico, aunque con la misma escasa repercusión de siempre.

El 10 de agosto por la mañana se realizó el acto institucional en el Parlamento de Andalucía, a petición de la Fundación Blas Infante, con la presencia de todos los líderes políticos andaluces. El primer calificativo que se me viene a la mente es el de miserable.

Es miserable que el acto institucional conmemorativo del asesinato del Padre de la Patria Andaluza se realice, sin ninguna trascedencia, delante de un busto situado en un hueco de una escalera del Parlamento.

El gobierno del PSOE es miserable porque tras más de 25 años en el poder no ha aportado ni un solo céntimo para realizar el monumento a Blas Infante que la fundación viene reclamando desde la transición.

En un primer momento, la Fundación Blas Infante reclamaba algún tipo de ayuda para acabar el monumento del km. 4 de la carretera Carmona. Finalmente, ante la absoluta pasividad de los gobiernos del PSOE, la fundación adecentó el lugar gracias a la ayuda desinteresada de la empresa privada Morera & Vallejo propietaria de los terrenos y edificos aledaños.

Ahora la fundación reclama un monumento merecedor de la figura de Blas Infante en los jardines en frente del Parlamento de Andalucía. Manuel Chaves hace oídos sordos, y nos tememos, que volveremos a ver a todos los políticos andaluces metidos en el hueco de la escalera.

El segundo acto fue el organizado por la propia Fundación Blas Infante en el km. 4 de la carretera de Carmona al margen del institucional.

La fundación no quiso que el homenaje se conviertiera en un escenario de protestas y de reivindicación política, y desde luego, lo consiguieron. El acto estuvo carente de todo espíritu crítico y político. Podemos llegar incluso a decir que fue una pantomima, además de un fracaso de asistencia.

El homenaje a Blas Infante no debe convertirse en una ofrenda particular de la familia; no debe servir sólo para recitar los versos y escritos que Don Blas escribió sobre el flamenco.

El acto de conmemoración del asesinato de Blas Infante debe servir para ensalzar su mensaje político andalucista que tan olvidado, manipulado y boicoteado está en la actualidad.